A todos los lectores

Como periodista independiente, este espacio, mi blog, me permite expresar mis ideas libremente y poder escribir sobre diversos temas sin censura, ni control alguno. Una de las grandes virtudes de la democracia…
Como profesional que soy, tomo este trabajo con absoluta seriedad y respetuoso de las expresiones de todo visitante, coincidan o no conmigo en los contenidos vertidos aquí.
Este blog es un lugar de encuentro y lectura.
Me siento orgulloso de haber elegido como forma de vida, esta hermosa profesión de Periodista que tanto me apasiona y amo.
Nuevamente gracias a todos aquellos lectores que visitan y participan mi blog, ya que son el sustento más importante y alimentan mis ganas y pasión por seguir escribiendo.

sábado, 31 de octubre de 2009

Cuestión de Honor...

Esto que voy a contar ocurrió ayer durante un evento realizado en un importante hotel céntrico de Capital Federal. La verdad que la situación me molestó y hoy estuve pensando todo el día en esto, y para descargar decidí expresarlo en mi espacio.
Estaba con Fernando, un amigo, hablando de la vida, y salió el tema de mis planes para el mes de Noviembre. Durante la charla, Fer me dice algo relacionado a las carreras de aventura y resultó ser el disparador de una absurda discusión.
Sin media palabra o saludo alguno, una persona a mis espaldas interrumpe nuestro diálogo y comenta lo siguiente “los que corren carreras de aventura, esas que van y pasan varios días en las montañas, cagándose de frío y hambre de puro gusto, son todos unos loquitos, no los entiendo, algo les falla”. Me doy vuelta y era una persona conocida, pero con la cual no tenía tanta confianza, un gerente de una multinacional, y gran jugador de tenis y golf.
Fernando de hizo un gesto para que me calmara. Respiré profundo y luego con un tono suave y correcto le dije “no solo soy fanático de este tipo de carreras, sino que soy habitué corredor de cuanta carrera de aventura haya”.
En ese momento, los ojos del hombre se abrieron como si hubiera visto un fantasma, y el gesto de su cara mostraba esa incomodidad que siente alguien cuando dijo algo indebido en el lugar incorrecto. Pasaron unos segundos y el tipo me miraba fijo sin omitir palabra (calculo que abré tenido mi mejor cara de pocos amigos).
- sabes que creo?, que a los que les falla, son a aquellas personas que hablan sin conocer del tema. Vos que sabes de las carreras de aventura? Alguna vez intentaste correr alguna, auque sea de las más simples?, dije sacando pecho.
- no te enojes campeón, fue solo una manera de decir, expresó tratando de esgrimir una disculpa. Pero cuál es el chiste de ir a correr o caminar tantos kilómetros, pasarla mal, y no saber lo que te vas a encontrar adelante? Es al pedo eso... yo prefiero las raquetas o el golf con amigos y colegas. Todo tranquilo, sin riesgos…
A esta altura ya estaba caliente como una pava y le pregunté – vos que la pasas tan bien, cuando fue la última vez que sentiste “mariposas en el estómago” o que te sentiste orgulloso de algo?
- Que se yo pibe…mariposas…eh eh eh…ah ya está, el día que nació mi hija fue emocionante, y orgulloso estuve el día que me nombraron en mi actual cargo. Éramos cinco postulantes de distintos lugares del mundo y yo fui elegido entre todos. Me había jurado llegar a este puesto, era una cuestión de honor para mí…, contestó. Pero ya pasó bastante tiempo de eso.
- Sabes qué? Cada día que salgo a entrenar y pienso en mi próxima carrera, el corazón me late a mil y aparecen esas mariposas, no tengo que esperar a tener un hijo o conseguir un puesto en mi trabajo. Ahora en tres semanas voy a correr la mejor carrera de aventuras de Argentina. Se llama La Misión Race, son 150km de recorrido y se hace en Villa La Angostura.
- Pero pensas ir a ganar, no? Sino a que vas?, preguntó
- Ganar?, no, no creo, eso se lo dejo a los profesionales. Yo voy a hacer mi carrera, a disfrutar al máximo de una experiencia única e increíble. Llena de emoción a cada paso. Donde nunca, vas a estar solo, ya sea en la cumbre de una montaña, en un bosque, e día o de noche. Sabes por qué? Porque en estas carreras se aprende a valorar a los otros, no los ves como un competidor al que tenes que pasar como sea, sino que lo ves como un compañero de aventura, que la está peleando igual que vos.
Me interrumpe y me dice – ahora me vas a decir que lo importante es competir?
- Te pido no me interrumpas cuando hablo, puede ser? En esta carrera lo más importante es la solidaridad y la camaradería que existe entre los corredores. El objetivo es llegar, cada cual a su ritmo y en la medida de sus posibilidades, y sobre todo disfrutando al máximo todas las emociones que se van presentando a lo largo del recorrido.
- Si si, todo muy lindo, pero llegan a la meta y que les dan?, aunque sea una medalla?
- A ver, vos parece que no entendes. Lo único que te importa es lo material, si te dan una medallita o no! (lo dije en voz muy alta). Acá la gente no va en busca de un trofeo, acá se va a tratar de superarse, de mostrar que a pesar de las dificultades que te vas a encontrar y creeme que son muchas, el esfuerzo de todo un año de salir a correr, de hacer cuestas, de ir al gimnasio, rindió sus frutos y te permitió sortear uno a uno los obstáculos hasta llegar a la meta y sentirte pleno y feliz, por el solo echo de terminar la carrera. Corremos porque amamos lo que hacemos y por le orgullo de superar nuestros propios límites, carrera tras carrera. Y eso no te lo quita nadie.
- Así como lo contás se ve diferente, nunca lo había visto de ese modo… me dijo. Siempre pensé que eran unos loquitos a los que les gustaba ir a sufrir. Pero nunca me imaginé que vivían sensaciones tan intensas y fuertes- agregó ya, en un tono diferente.
- Mirá, y esto es lo último que te digo. Para todos los que participamos en este tipo de carreras, hacerlo implica un esfuerzo enorme, en lo físico, lo mental, en lo emocional y en lo económico. Y para que te quede bien claro, todos sentimos un gran HONOR de ser corredores de aventura. Ojalá, aunque sea una vez en la vida, tengas el placer de poder vivirlo, y recién ahí vas a saber lo que se siente. No te lo olvidas nunca.

Le estreché la mano, sonrisa irónica por medio y seguí deambulando por el salón.
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